La primera vez que salí de Chile fue a Rio de Janeiro. Todavía recuerdo la sensación al salir del aeropuerto, la sensación de humedad y calor a las 2 de la mañana. La gente todavía jugaba fútbol a esa hora. Mi hermano y yo nos quedamos en Copacabana.
El primer día me resultó extraño ver salir el sol desde el mar, porque como vivo hacia el océano pacífico, el sol aparece desde la cordillera de Los Andes. También ver el sol tan temprano, antes de las 6 de la mañana. No es que me levante siempre tan temprano, sino que no cerré las cortinas y el sol resplandeciendo en la habitación me despertó. A esa hora pude ver personas corriendo por la playa y mucho tráfico.
Desde antes de llegar no me gustaba la idea de tanto calor, pero eso no iba a impedir que pudiera ir a Rio.
Los cariocas son muy alegres, lo que no me sorprende, porque a toda hora hay gente corriendo por la playa sin importar el calor, la humedad, ni ese sol que multiplica su luz con las arenas blancas.
Al primer lugar que fuí fue al Cristo redentor ubicado en el cerro Corcovado a 700mt sobre el nivel del mar. Llegar ahí fue sorprendente y, de cierto modo, sobrecogedor, porque es el ícono por excelencia de Rio de Janeiro y, en general, de Brasil y pararme bajo su sombra, mirar hacia el cielo, ver y sentir cuán imponente es fue realmente sorprendente.
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| De Rio de Janeiro |
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